Resolución sobre los vertidos en Nigeria: Un pequeño avance en el camino hacia la justicia

La trascendental resolución judicial de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) repercutirá sobre comunidades nigerianas como la de Bodo que se han visto seriamente afectadas por los vertidos de petróleo. © Amnistía Internacional

Por el Dr. Kolawole Olaniyan, asesor jurídico, Amnistía Internacional

La semana pasada sucedió algo transcendental —y quienes hacemos campaña para que se haga justicia a las víctimas de los vertidos de petróleo en el delta del Níger sentimos con razón que la Navidad se había adelantado—.

Se trataba de la resolución judicial por la que el tribunal de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) ordenaba al gobierno nigeriano imponer sanciones a las compañías petroleras por la contaminación, y transmitía un mensaje de esperanza a las decenas de miles de personas cuyos medios de vida han sido arruinados.

Pero aunque se hizo un paréntesis para celebrarlo, la batalla continúa porque es necesario ejercer presión a fin de asegurarse de que el gobierno cumple esta resolución.

Las compañías petroleras, especialmente Shell, han conseguido eludir la responsabilidad durante demasiado tiempo. Y el gobierno nigeriano se lo ha permitido anteponiendo los beneficios a las personas.

Por consiguiente, las comunidades de Bodo, una zona seriamente afectada por los vertidos de petróleo, se sumen cada vez más en la pobreza, sin poder alimentarse con el pescado contaminado ni beber el agua, negra a causa de la contaminación.

Se han producido vertidos de petróleo desde que comenzase la producción hace más de 50 años, y esto es lo que hace que la resolución de la CEDEAO sea tan trascendental.

El Tribunal resolvió que el gobierno federal de Nigeria y seis compañías petroleras —Shell, Chevron, Elf Petroleum, Exxon Mobil, Agip Nigeria y Total Nigeria— han violado diversos derechos humanos.

Entre esos derechos humanos se incluyen el derecho a un medio ambiente general satisfactorio y a la riqueza y los recursos naturales, según garantiza la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos ratificada por Nigeria en 1983.

El Tribunal falló que ahora el gobierno debe aplicar rápidamente la resolución y hacer que las compañías petroleras rindan cuentas.

En concreto, significa que el gobierno debe obligar a Shell a cumplir la normativa nacional, limpiar de forma exhaustiva los vertidos de petróleo de Bodo e indemnizar adecuadamente a las personas que han visto sus vidas arruinadas. Shell debe asimismo demostrar que ha hecho todo lo posible para garantizar que no vuelven a producirse vertidos de petróleo.

Sin embargo, esta importante decisión se produce en el contexto de que el gobierno ha dado constantemente luz verde a Shell para arruinar la vida de las personas, ya que la empresa ejerce un enorme poder.

Según la información contenida en los cables diplomáticos estadounidenses divulgados por Wikileaks en 2010, Shell cuenta con empleados en comisión de servicio en todos los ministerios relevantes y tiene acceso a todo lo que hacen.

También resulta evidente que las compañías petroleras ejercen una enorme influencia sobre el régimen normativo que rige sus operaciones. De hecho, el proceso de investigación sobre los vertidos de petróleo en el delta del Níger es una farsa. Existe muy poca información a disposición pública con respecto al estado en que se encuentran las infraestructuras de Shell en el delta, pero es bien sabido que la empresa lleva años sin realizar un mantenimiento adecuado de las mismas, con consecuencias trágicas.

El gobierno debe ejercer su autoridad sobre Shell ya que, con la resolución de la CEDEAO y los casos pendientes de juicio en Reino Unido y Países Bajos el año próximo, esa actitud negligente tiene las horas contadas.

Ha sido la total incapacidad del sistema nigeriano para regular a las compañías petroleras y garantizar que los vertidos se abordan de manera adecuada lo que ha llevado a la comunidad de Bodo a demandar a Shell ante los tribunales de Reino Unido.

Y con países a lo largo y ancho de África, como Ghana, Sierra Leona y Camerún, que comienzan a explotar yacimientos petrolíferos, estas resoluciones tienen implicaciones que van más allá de Nigeria.

El gobierno de Nigeria y las compañías petroleras que operan en el país deben dar buen ejemplo y garantizar que la industria trae progreso a las personas, en vez de permitir que se siga produciendo una serie de tragedias innecesarias.

Más información:

Sentencia histórica del Tribunal de Justicia de la CEDEAO ordena al gobierno sancionar a las compañías petroleras (comunicado de prensa, 16 de diciembre de 2012)

Nigeria: La verdadera “tragedia”. Demoras e inacción frente a los vertidos de petróleo del delta del Níger (informe, 10 de noviembre de 2011)

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