Basta de lamentos sobre Siria

El equipo de la ONU encargado de investigar el uso de armas químicas llegó a Damasco el 18 de agosto. © LOUAI BESHARA/AFP/Getty Images

Por Cilina Nasser, investigadora de Amnistía Internacional sobre Siria

Este post apareció inicialmente como artículo de opinión en MSN UK.

Es imposible ver los videos que llegaron ayer de Siria y no enfurecerse, una vez más, ante la reiterada inacción de la comunidad internacional para poner fin a la matanza de civiles en el conflicto armado interno que sufre el país.

Los videos –que muestran los efectos mortales de un presunto ataque con armas químicas contra decenas de civiles, incluidos niños y niñas, en ciudades de los alrededores de Damasco– no son más que el último indicio espeluznante de posibles crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en Siria.

Aunque en este momento resulta difícil verificar la autenticidad de las imágenes –o establecer la culpabilidad de lo ocurrido–, Amnistía Internacional se ha puesto en contacto con especialistas médicos y de otros ámbitos para determinar si los síntomas mostrados por las personas afectadas son coherentes con el uso de armas químicas. Organizaciones y personas en Siria también nos están ayudando a recopilar más información sobre el actual estado de salud de las personas que se encontraban en la zona afectada.

El gobierno sirio ha negado categóricamente ser responsable del ataque, pero hasta el momento no ha permitido el acceso al equipo de la ONU recién llegado a Damasco, tras varios meses de negociación, para investigar presuntos ataques previos con armas químicas. La situación pone de manifiesto el grado de parálisis que se ha apoderado de la comunidad internacional en lo que respecta a Siria.

Esta parálisis es tan extrema que el Consejo de Seguridad de la ONU, en su reunión de emergencia celebrada ayer, exigió “claridad” sobre lo ocurrido pero ni siquiera llegó a pedir que se iniciase una investigación. El tiempo pasa muy rápido. El equipo de la ONU debe gozar de acceso inmediato al lugar del presunto ataque y se le debe permitir que recoja muestras, recopile datos que corran peligro de ser destruidos, entreviste a víctimas y testigos, y lleve a cabo su trabajo de forma segura en una zona controlada por grupos armados de oposición y bombardeada por el gobierno. Sería ridículo que un equipo de la ONU encargado de examinar el uso de armas químicas no pudiese investigar el que podría ser el ataque con armas químicas más mortífero desde que las utilizó el régimen de Sadam Husein.

Sea quien fuere el autor del ataque, lo que está claro es que la comunidad internacional debe movilizarse ya, no sólo para condenarlo, sino para que los responsables comparezcan ante la justicia.

El uso de cualquier tipo de arma química puede constituir un crimen de guerra o un crimen de lesa humanidad. Aunque Siria es uno de los escasos países que no han firmado la Convención sobre las Armas Químicas –que prohíbe el uso, la fabricación, el almacenaje o la transferencia de este tipo de armas– ni se han adherido a ella, todos los Estados tienen la responsabilidad común de investigar y enjuiciar estos crímenes de derecho internacional, independientemente del lugar donde se hayan cometido.

La creación de equipos internacionales conjuntos de investigadores y fiscales aumentaría las posibilidades de que se llevasen a cabo detenciones y procesamientos efectivos. Si cualquiera de los responsables intentase buscar un refugio seguro en el extranjero, debe ser detenido e investigado en virtud del principio de la jurisdicción universal. Los Estados miembros del Consejo de Seguridad de la ONU deben dar un paso adelante y encabezar esta iniciativa.

La comunidad internacional tiene ante sí la última oportunidad de cambiar de rumbo con respecto a su infructuosa repuesta a la interminable lista de graves violaciones del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos en Siria, que han causado más de 100.000 muertes, forzado el desplazamiento de millones de personas y provocado la huida de casi dos millones de refugiados.

Amnistía Internacional ha pedido reiteradamente al Consejo de Seguridad de la ONU que remita la grave situación de Siria a la Corte Penal Internacional, para que inicie el proceso de rendición de cuentas de los responsables de todos los bandos.
Ha llegado el momento de dejar de lamentarse sobre Siria. Se sigue atacando o matando indiscriminadamente a la población civil. Ha llegado el momento de actuar.

Más información
Syria: UN team must get full access to investigate ‘chemical weapons’ claim (noticia de última hora, 21 de agosto de 2013)

Posted in Conflicto armado, Crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, Siria | 1 Comment

  1. nancy says:

    Que no vayan a guerra por que la llevamos perdida. Mucho en riesgo

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