Matrimonio temprano y acoso de mujeres y niñas sirias refugiadas en Jordania

Mujeres y niñas sirias del campo de refugiados de Za’atri, en Jordania, dijeron a Amnistía Internacional que los hombres visitan el campo buscando a jóvenes para casarse. © KHALIL MAZRAAWI/AFP/Getty Images

Por Maha Abu Shama, adjunta de investigación y acción de Amnistía Internacional en Siria

“No tenemos mujeres para casarse”, es la respuesta que suele dar Khawlah cuando hombres jordanos o de otras nacionalidades que buscan novia preguntan si podrían casarse con su hija de 14 años.

Al igual que otras refugiadas sirias que conocí durante una reciente visita a Jordania, Khawlah –que vive en la capital jordana, Ammán– se quejaba de cómo los hombres jordanos la bombardean constantemente con propuestas de matrimonio o peticiones para arreglar matrimonios con muchachas refugiadas.  

“No te puedo dar trabajo, pero si quieres puedo casarme contigo”, le decían a Aisha cuando iba a buscar trabajo. Aisha, estudiante de literatura inglesa de 22 años, se quejaba de que uno de los motivos por los que su búsqueda de empleo en Ammán había sido infructuosa hasta el momento era que a menudo recibía propuestas de matrimonio, no de trabajo remunerado.

Otras refugiadas sirias que conocí en el campo de Za’atri –el mayor campo de refugiados de Jordania, en el que viven unas 130.000 personas– también comentaron que hay hombres jordanos que visitan el campo buscando novias, aunque al parecer muchos de ellos salen de allí decepcionados.

El jefe de una organización de base comunitaria que proporciona servicios a refugiados sirios me dijo que muchos hombres del Golfo e incluso de Europa se ponen en contacto con él y con su organización para intentar arreglar matrimonios con mujeres sirias refugiadas, y afirma que se ha negado a todas estas peticiones.

Estigmatizadas y acosadas
Las refugiadas sirias con las que hablé se quejaron de que están más sometidas a acoso sexual que las mujeres jordanas por el simple hecho de ser refugiadas, una situación que por lo general se asocia a vulnerabilidad económica. Personas que trabajan para la ONU, así como activistas de derechos humanos y en favor de los derechos de las mujeres a quienes entrevisté en Jordania, lo corroboraron.

De hecho, algunas de las refugiadas sirias con las que hablé mencionaron que esta situación de estigmatización y acoso ha hecho que sus maridos las protejan en exceso, limitando su movilidad. En algunos casos, las consiguientes tensiones familiares parecen haber generado violencia en el ámbito familiar.

La historia de Farah, refugiada siria de 28 años y madre de tres hijos, es un ejemplo de este problema. Farah me dijo que en una ocasión prefirió pasar sed durante todo un día hasta que su marido regresó a casa antes que ponerse en contacto con la empresa que suministra agua potable a su barrio –en Jordania el agua potable hay que comprarla– por temor a que el repartidor la acosara, dando pábulo a los celos de su marido.

“Mi marido está celoso porque me acosan todo el rato. El otro día, un hombre jordano nos siguió a mí y a mis hijos durante todo el camino a casa pidiéndome insistentemente que me casara con él. Yo le dije, ‘¿Pero no ve que estoy casada y tengo hijos? ¡Déjeme en paz!’ Y él respondió que estaba dispuesto a gestionarme el divorcio de mi marido si hacía falta”, me contó.

Mitos y realidad sobre los matrimonios a edad temprana
La mayoría de los activistas y el personal de ayuda humanitaria con los que me entrevisté en Jordania achacan este acoso a la propaganda que se ha hecho en los medios de comunicación de “novias o prostitutas sirias baratas”. Desde comienzos de 2013, los medios de comunicación han especulado sobre la frecuencia y las características de los matrimonios a edad temprana entre refugiados sirios en Jordania, llegando en algunos casos a hablar de “mercados de matrimonios” en el campo de refugiados de Za’atri, o de casamenteras que arreglan matrimonios temporales entre novias sirias jóvenes y pretendientes del Golfo.

Sin embargo, al hablar con activistas y personal de ayuda humanitaria en Jordania, enseguida se puso de manifiesto que la realidad es mucho más compleja de lo que aparece en algunas noticias.

Es verdad que las mujeres y las niñas refugiadas sirias en Jordania, la mayoría procedentes de la gobernación de Deraa– suelen casarse con menos de 18 años. También es cierto que algunas mujeres y niñas refugiadas Sirias se han casado con hombres de otras nacionalidades, por ejemplo de Jordania o del Golfo. La juventud de las novias y la percepción de que al ser refugiadas tienen un estatus inferior, las pone en peligro de sufrir explotación sexual y otros abusos en estos matrimonios, algunos de los cuales pueden ser temporales.

Es importante recordar que casarse a edad temprana es una práctica con mucho arraigo en Siria, especialmente entre la población rural. Lo único que ocurre es que los refugiados han importado esta tradición a Jordania.

La ley que regula la condición jurídica y social en Siria permite, en ciertas circunstancias, el matrimonio de niñas de tan solo 13 años. Mientras estuvimos en Jordania conocimos a varias refugiadas de diferentes grupos de edad que se habían casado en Siria siendo aún niñas.

Según una evaluación del organismo ONU Mujeres sobre los matrimonios a edad temprana entre refugiados sirios en Jordania, publicado en julio de 2013, las tradiciones sociales y el “honor” de la familia parecen seguir siendo las principales motivaciones de la costumbre de los sirios de casar a sus hijas cuando aún son niñas, unos factores que parecen tener más peso que su actual situación de pobreza y privación. Según conversaciones que he mantenido con personal de ayuda humanitaria y trabajadores de la ONU, en el campo de Za’atri la ausencia casi total de privacidad, dada la proximidad entre las tiendas, así como la gran actividad de bandas y la falta de seguridad, han sido factores importantes para que las familias que viven allí continúen con esta práctica. Si bien esta realidad no significa que los peligros relacionados con dicha práctica sean menos graves, pone de manifiesto su arraigo y lo difícil que es combatirla.

Una costumbre extendida
Los matrimonios a edad temprana no son algo inaudito en la región de Oriente Medio y el Norte de África. En la propia Jordania, activistas en favor de los derechos de las mujeres siguen luchando para que se modifique la actual ley reguladora de la condición jurídica y social. La ley jordana permite el matrimonio a muchachas menores de 18 años si un juez de la sharía (ley islámica) considera que es en “interés superior” de la menor, una cláusula que las activistas consideran que está redactada de forma ambigua a propósito, para permitir a los jueces un amplio margen de interpretación.

Los matrimonios a edad temprana pueden violar el requisito del derecho internacional de que el matrimonio se contraiga “solamente con el consentimiento libre y cabal de las partes interesadas”. También exponen a las jóvenes, que tal vez no puedan dar su consentimiento libremente, a coacciones y presiones de los adultos, a explotación y abuso y al peligro de quedarse embarazadas a una edad temprana, con consecuencias graves y duraderas.

Según estadísticas del gobierno jordano, la mayoría de los matrimonios de refugiados sirios registrados han sido entre sirios, no con personas de fuera de la comunidad de refugiados. De hecho, las familias sirias que entrevistamos parecían bastante ofendidas cuando se les sugería la posibilidad de que quisieran casar a sus hijas con hombres de otras nacionalidades. La mayoría decían que el principal motivo para rechazar tales matrimonios era la dificultad que entrañaba verificar los antecedentes y el nivel social de los pretendientes. Además, preferían que sus hijas vivieran en el mismo país que ellos, algo que era poco probable si las casaban con una persona de otro país y ellos volvían a Siria.

Matrimonios no registrados
Un problema añadido es que muchos matrimonios entre refugiados sirios no se registran oficialmente, sobre todo en el campo de Za’atri. Esto socava los ya limitados derechos de que gozan las mujeres en general en virtud de las leyes reguladoras de la condición jurídica y social tanto en Jordania como en Siria. También tiene un grave impacto en su capacidad para inscribir a los hijos e hijas y acceder a ciertos servicios proporcionados por el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados.

¿Por qué los refugiados sirios no pueden o no quieren registrar sus matrimonios? En algunos casos se trata simplemente de que carecen de la documentación necesaria, pero en otros, el impacto de lo que han pasado en su huida de Siria es tal, que la protección que conseguirían al registrar oficialmente sus matrimonios les parece insignificante frente a otras necesidades más acuciantes.

Las refugiadas sirias con las que hablé tenían una interminable lista de quejas. Estaban traumatizadas, deprivadas y estigmatizadas, pero su prioridad fundamental seguía siendo lograr sobrevivir ellas y sus hijos mediante el acceso a unos ingresos sostenibles, techo, alimentos y atención médica adecuada. La protección o falta de protección de sus derechos maritales les parecía algo totalmente secundario.

Cuando le expliqué a Huda, refugiada siria del campo de Za’atri, de 25 años y recién casada, la importancia de inscribir su matrimonio en el registro oficial, me preguntó: “¿Nos darán una caravana si lo inscribimos?”

Por motivos de confidencialidad, se han modificado todos los nombres y se han omitido otros detalles.

Más información:
Acoger a la población siria cansada de la guerra (Blog, 4 de septiembre de 2013)
¿Cuántos más? Los refugiados por el conflicto de Siria superan los dos millones (Blog, 3 de septiembre de 2013)

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