Hong Kong debe estar alerta ante la gradual erosión de su libertad de expresión

Protesters display a large banner during a rally to support press freedom in Hong Kong. © AFP/Getty Images

Manifestantes exhiben una gran pancarta durante una concentración en apoyo de la libertad de prensa en Hong Kong. © AFP/Getty Images

Los puntos de venta de periódicos de Hong Kong están llenos de una diversidad de publicaciones que mantienen una actitud crítica hacia los líderes de todas las tendencias políticas, por lo que muchas voces se preguntan por qué la libertad de prensa es motivo de tal preocupación. Esta gran ciudad ha sido abanderada de una prensa vibrante e independiente en Asia. Y es de vital importancia que lo siga siendo. La onda expansiva de cualquier ataque contra la libertad de prensa aquí se siente en toda la región.

Cuando los periodistas son objeto de amenazas, ataques u otras formas de intimidación para silenciarlos, la verdad muere.

La relativa libertad de los periodistas radicados en Hong Kong ha permitido realizar una importante cobertura de los derechos humanos en China y en otros países. Sin libertad de expresión, las violaciones de derechos humanos no pueden darse a conocer a la opinión pública, no pueden debatirse, y es difícil implementar reformas eficaces.

Sin embargo, cuando los periodistas que tratan de contar la noticia se convierten noticia, algo va muy mal. Lo que llama la atención de las conclusiones iniciales de la Clasificación de la Libertad de Prensa en Hong Kong es que las opiniones de los propios periodistas sobre este asunto sean aún más pesimistas que las del público en general.

Se plantean serios interrogantes acerca de por qué muchas personas que mantienen una actitud abiertamente crítica hacia el gobierno y otras a las que se considera independientes en asuntos políticos han sido despedidas súbitamente de su trabajo.

Pekín sigue ejerciendo influencia sobre los medios de comunicación de Hong Kong, a través de presiones directas de su Oficina de Enlace en la ciudad o mediante injerencias indirectas de directores y propietarios que tienen estrechos vínculos e intereses dentro del territorio continental de China.

El gobierno ha condenado sin dilación los ataques violentos contra periodistas, pero la mayoría de los incidentes continúan sin resolverse.

Hong Kong ha consagrado en su Ley Fundamental el derecho internacional relativo a la libertad de expresión, incluida la libertad de prensa. Esto significa que el gobierno tiene la obligación, tanto en virtud de la legislación nacional como del derecho internacional, de proteger esos derechos. Esta obligación incluye garantizar la seguridad de los periodistas y de los trabajadores de los medios de comunicación en Hong Kong.

La libertad de expresión, que es un elemento básico de la creatividad, junto a un sólido Estado de derecho, es fundamental para algunos de los sectores económicos clave de la ciudad. En los últimos años, esta libertad ha ido de la mano con la innovación y la apertura y con el crecimiento y la vitalidad económicos.

Los servicios financieros y los sectores turísticos se verían afectados si la libertad de expresión sufre un deterioro significativo. Imaginemos que los operadores financieros no pudieran obtener datos económicos no censurados, o que los turistas no pudieran confiar ya en que los productos que se venden en Hong Kong son seguros, porque se ocultan los escándalos relacionados con la seguridad de los consumidores.

Se ha señalado a menudo que la palabra china que significa “crisis” está formada por los caracteres que significan “peligro” y “oportunidad”. El peligro es que los ataques contra la libertad de prensa puedan impedir que la gente manifieste abiertamente sus opiniones: el miedo fomentará el silencio.

No obstante, lo sucedido después del ataque contra el ex redactor jefe de Ming Pao, Kevin Lau Chun-to, fue realmente ejemplar: miles de personas salieron a la calle en Hong Kong para marchar en defensa de la libertad de expresión.

Si el objetivo del ataque era inculcar el miedo a los habitantes de Hong Kong, ha fracasado. Si el objetivo del ataque era disuadir a los periodistas de Hong Kong de defender la libertad de expresión y hacer periodismo de calidad, ha fracasado.

La sociedad de Hong Kong ha respondido afirmando sus principios básicos: derechos humanos, libertad de expresión, libertad de reunión pacífica, libertad de religión y creencias, Estado de derecho y democracia.

Los periodistas de esta ciudad siguen haciendo un trabajo de valor incalculable en la promoción de los derechos humanos, tanto en asuntos de Hong Kong como del territorio continental de China y de la región de Asia en general.

Esta labor revela el papel decisivo que Hong Kong puede desempeñar. La voz de Hong Kong es fundamental para la defensa de los derechos humanos en todo el continente asiático. No debe ser silenciada.

Este artículo se publicó originalmente en el South China Morning Post

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